Una atípica pasarela madrileña

Madrid acogió la semana pasada su 72º edición de la Mercedes Benz Fashion Week Madrid. Una pasarela donde la moda española fue la protagonista, destacando todos los detalles y accesorios sobre el resto de tejidos. Estos días han sido una iniciativa de lo que será la MBFWM, es decir, pasarelas híbridas donde se mezcle el formato presencial con el online. A través de su cuenta de instagram y de una plataforma que se abrieron los días del desfile (del 10 al 13 de septiembre), los espectadores que no pudieron asistir a los desfiles se deleitaron de las próximas propuestas a la siguiente temporada desde cualquier lugar.

Con todo ello, los diseñadores se pusieron de acuerdo en crear un momento a los espectadores para que se aislasen de la situación. Una atmósfera sin Covid, sin sensación de protección, sin agobiarse por la posibilidad de quedarse de nuevo en casa… simplemente, apreciar colores claros, prendas suaves y ligeras, estampados delicados, ropa atemporal que sirviese para cualquier momento y para cualquier ocasión… en una palabra: libertad. Todos los diseñadores consiguieron esa atmósfera entre sus espectadores y la pasarela MBFWM lo consiguió facilitando la celebración de este evento tan importante para Madrid ampliando espacios, reduciendo aforo y facilitando sus visitas.

Andrés Sardá inauguró esta edición con una oda a los animales mitológicos marinos. Sirenas, medusas, conchas, redes, peces… fueron las protagonistas sobre la pasarela. Colores claros, volúmenes y superporsiciones de telas y capas. Al contrario que Dovta&Lomba, que prefirió escoger algo más minimalista, sofisticado y remarcando el mensaje de una moda que permanezca en el tiempo. Ambos diseñadores comenzaron el jueves resaltando la figura de la mujer y convirtiéndola en la protagonista de todo el desfile. Y con este concepto siguió la firma Malne, con Paloma Álvarez y Juanjo Mánez dedicando sus diseños a las mujeres fabulosas.

Agatha Ruiz de la Prada se inspiró en Guinea Ecuatorial para una colección llena de colores y turbantes, protagonizado por el frescor y optimismo. Además de incluir accesorios creados por vidrio reciclado. Por otro lado, Hannibal Laguna creó una colección en honor a sus clientas. Llamada «Mom» rinde tributo a su relación entrañable con texturas ligeras como la muselina de seda y el crepé que se deslizan al rededor de la figura femenina.

El viernes lo inauguró el asturiano Marcos Luengo trayendo a la moda española colores de la cultura de Guatemala, mezclándolo con figuras geométricas. Centró sus diseños en la artesanía, igual que Dolores Cortés quien siguió una temática más versátil adaptada al confort deportivo y al bienestar. En contraposición, Dominico prefirió una gama cromática más pastel y tierra, con detalles brillantes que nunca decepcionan en sus diseños. Sus hombros rectos, faltas cortas y volúmenes, recordaron mucho también al desfile de Ángel Schlesser con sus siluetas fluidas y prendas que proporcionan la libertad de la mujer. Esta libertad fue seguida por la idea de Fernando Claro al querer dar un cambio a los momentos que estamos viviendo a través de sus diseños. Este día lo cerró Jorge Vázquez en Pertegaz, quien se inspiró en su Granada natal para darle un aire más tradicional a sus vestidos con volantes, encajes, bordados, claveles, sombreros cordobeses…

Al día siguiente se entregaban los premios a Mejor Diseñador y Mejor Modelo de L’Oreal Spain. el primero se entregó a Ángel Schlesser y el segundo a Neus Bermejo, quien desfiló para Andrés Sardá. En este día vimos propuestas de flores por Isabel Sanchis y tendencias tye-die que mezclan lo sport con la sofisticación por Juan Carlos Pajares. Custo Barcelona por su parte quiso ir un poco más allá, intentando concienciarnos de todo lo que ocurre en el mundo mezclando el blanco con brillantes y efectos ópticos. Siguiendo en esta línea fue la colección de Brain&Beast con su colección que evocan tiempos felices con la mezcla de formas geométricas y prendas invisibles. Maison Mesa optó por la superposición de telas y tejidos, creando texturas de calidad artesanal inspiradas en la película «El Gabinete del Dr. Caligari».

El último día estuvo dedicado a la pasarela Samsung Ego, a los jóvenes diseñadores que presentaban sus diseños en esta pasarela, todos ellos enfocados al slow fashion y teniendo muy presente los tejidos y fibras naturales.. Paula Alegria presentó una colección que diluye lo natural de lo artificial, explorando innovaciones técnicas entre materiales orgánicos e inorgánicos. Paloma Suárez apuesta por la sostenibilidad y el slow fashion, con organzas tornasoladas, crepés con efecto glitter o metalizados y detalles en tul. Fatima Miñana defiende la importancia del diseño innovando en las siluetas. Marta Casal refleja la sociedad post pandemia, llena de incertidumbre, en plena reconstrucción y con un futuro incierto mediante prendas minimalistas y con una paleta de colores naturales. Rubearth incorpora los tejidos y fibras sintéticas sobrantes de las grandes corporaciones para incluirlo en su colección en tallas oversize. Robber Rodriguez habló del despertar con mezcla de tejidos y siluetas dulces pero fuertes convirtiendo la pasarela en un lugar de transformación. Para acabar esta pasarela de la MBFWM, Dei Living usó el concepto del YING&YANG representado en sus prendas a través de su silueta y sus materiales.

El principal objetivo de esta pasarela era que «la sociedad volviese a ilusionarse por la moda» facilitando el contenido exclusivo de los desfiles presenciales al formato online. Algo que sin la colaboración de los diseñadores que han participado en la pasarela no podría haberse conseguido. Sólo 16 diseñadores han acudido a esta edición y el aforo se redujo drásticamente hasta sólo ocupar el 24% en la pasarela. Medidas drásticas en difíciles momentos, pero donde el protagonista no fue la pandemia, sino la moda española y el talento español, quienes no decepcionaron en una pasarela más.

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