El desfile digital de la Alta Costura

La crisis del coronavirus ha dejado en el mundo una sensación de amarga impotencia que en la mayoría de las ocasiones deja sin respiración a las grandes y pequeñas empresas. Es el caso de la industria de la moda. Este gran sector, avisó del cancelamiento de las sucesivas semanas de la moda que se dan cada temporada al rededor de todo el mundo. Milán fue la primera en sufrir las consecuencias en su pasarela otoño-invierno 2020, viéndose algunos diseñadores en la obligación, como Giorgio Armani, de celebrar sus desfiles a puerta cerrada. París cerró la temporada de desfiles y también se vio afectada, aunque ha sido la primera en levantarse y

La semana de la moda en París se celebró, sin invitados en primera fila, ni aplausos, ni invitados a los que cortejar, sino que se retransmitió en streaming a través de plataformas online que permitió a todo el mundo disfrutar de los trajes. Youtube, Google, Instagram, Facebook y Hylink fueron las elegidas por parte de FHCM (Fédération de la Haute Couture et de la Mode) para albergar las presentaciones de las temporadas de la Alta Costura y menswear de este mes de julio. Toda la semana pasada estuvo completa de temas tan variados como formatos para presentarlos. Mientras los desfiles de la Alta Costura se centraron en piezas de humor y en ofrecer pistas con pequeños avances en sus redes sociales para sus seguidores, los diseñadores de menswear crearon vídeos completos con colecciones completas, grabados con estilo e incluso con nuevas bandas sonoras.

Sin duda, los meses de confinamiento y el impacto del Covid-19 en la industria, ha propicia una mayor conciliación para reconsiderar el impacto de la humanidad y de la industria de la moda en el planeta, además de una mayor atracción a la naturaleza. En suma, todo ello ha supuesto un tema de inspiración para la mayoría de las colecciones de los presentados la semana pasada. Desde el modelo de la maison Robih Kayrouz aislado en su taller y comunicándose a través de su móvil, hasta la japonesa Yuima Nakazako dialogando con sus clientes a través de su ordenador.

Dior y Schiaoarelli, son dos de los desfiles que más se comentan tras la borrachera de desfiles de la semana pasada. Principalmente, porque la segunda presentó su colección en formato fashion film con su director creativo como protagonista principal, Daniel Roseberry, dibujando sus nuevas colecciones con mascarilla incluida y sentado en un banco de Nueva York. Mientras que Dior presentó un espectáculo visual, una colección de vestidos en miniatura, con una delicadeza onírica que se fusionó como algo denso y creativo.

A la izquierda, vemos una de las creaciones de la directora creativa de la casa Maria Grazia Chiuri. Un vestido con vuelo de tirantes, de seda y satén con triple capa de falda. Flores bordadas sobre la falda y en la parte superior, hilos que se asemejan a cuerdas que decoran el tronco de la mujer haciéndola sentir poderosa y firme.

Otros diseñadores como Rahul Mishra, Guo Pei o Yanina Corture se inspiraron en la vida silvestre, Elie Salab retornó a las raíces con un cortometraje donde fusionó las texturas naturales con las textiles. Frank Sorber, por otra parte, encontró el vínculo entre la plaga y la situación actual imitando a una mándame Covid en su historia ambientada en la época victoriana. Los días que cerraron la semana la protagonizaron la gala menswear. Donde grandes diseñadores se centraron en crear vídeos de principio a fin. Etudes, por ejemplo, centró el vender callejón con las escaleras de adoquines granulados, vías ferroviarias en desuso o edificios con grafitis, grabados en la zona norte de la capital francesa.

La moda «made in Spain» se coló en París. Palomo Spain también dejó que la naturaleza fuese su fuente de inspiración, en especial la primavera. Todo ello unido en lo que podríamos haber vivido en la calle, y sin embargo lo vivimos desde la ventana. Presentó un fashion film «The Rehearsal», una colección confeccionada sobre una filosofía upcycling, es decir, le dio una segunda vida a materiales reciclados con técnicas de patchwork.

Pero no podemos olvidarnos de la firma parisina por excelencia, Chanel. Su desfile debió de celebrarse en mayo en Capri, pero la situación por le confinamiento no acompañaba esa situación, por lo que trasladaron su presentación a esta semana. Un homenaje al mediterráneo, donde una vez más, el Covid fue la principal fuente de influencia. Aunque no se apreciase en sus diseños, sí se vio en la cantidad de trajes. Acostumbrados a ver entorno a 70 vestidos diferentes, esta vez budismo disfrutar sólo de 50, además de no poder ver público y de ser la decoración simple y reutilizaba de tejidos que sobraron de las costuras de los trajes.

A la izquierda, vemos un mono de tweed rojo con cuello barco y de manga larga. Último diseño de la colección de Chanel.

La próxima temporada primavera – verano 2021 va a estar marcada de recuerdos nostálgicos y de sensaciones en la cuarentena. Una amplia gama de colores ha predominado para las siguientes estaciones. Como resultado, varias combinaciones de varias piezas de sastrería, que combinaban lo clásico, lo vintage y lo moderno.

Os leo en los comentarios.

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