Todo el lujo reunido en una semana

Términamos este mes de glamour, lujo y desfiles en París, la capital mundialmente reconocida como de la moda. Dejamos atrás el coronavirus que tanto ha preocupado los últimos desfiles de Milán, y concentramos más la seguridad para disfrutar de las marcas más lujosas y con más historia del mundo. Con grandes firmas en el calendario, siempre hay gran expectación por lo que se pueda ver nuevo o bien como tendencia o como recuerdo o como reivindicación. Pues es esto último lo que hemos visto: la reivindicación del empoderamiento de la mujer con unos trajes que miraban hacia los orígenes de cada marca, siempre con un toque de moderno y luciendo lo que serán los colores de la temporada, a petición popular de todas las marcas: el negro, el blanco y el rojo.

Vemos un contraste de estampados, cuadros grandes con otros más pequeños, igual que de colores más oscuros con tonos más claros. Luego también, en lugar de botas, calza zapatos con medias de rejilla.

Dior: se encargó de abrir la Paris Fashion Week en los Jardines de las Tullerias, en lugar de en el Museo Rodin donde solía desfilar en las anteriores ediciones. Pero esta vez, su desfile escondía una doble estrategia. Por un lado, como una manera de reivindicar su posición a favor de la sostenibilidad y acordando proyectos ecológicos, paisajistas y de restauración con el Museo de Louvre para este mismo parque. Y por otro lado, reivindicando la posición más femenina de los años 20 y 60. Fueron esos años el eje de inspiración para Kim Jones, empezando por la decoración con periódicos en el suelo y mensajes luminosos en el techo como «La belleza femenina es una confección» o «Cuando las mujeres golpean, el mundo se detiene». Así, las modelos durante todo el desfile llevaban como accesorio un pañuelo en la cabeza que las transformaba en guerreras modernas por la libertad, un accesorio que acompañaba a todas sus prendas. Trajes masculinos con estampados de cuadros y militares; flecos sacados de los flappers de los años 20 con libertad de movimiento; y vestidos románticos con transparencias y estampados florales inspirados en los años 70.

Aquí vemos unos pantalones de cuero en torno morado, combinado con una chaqueta de traje gris con solapas de cuello en negro y estampado en cuadros mini y doble botonadura. La camisa hace contraste con el estampado de la chaqueta, siendo animal print.

Saint Laurent: Anthony Vaccarello deja atrás su línea rockstar por un desfile uniformado al cuerpo femenino que es el que manda. Chaquetas cruzadas con doble abotonadura con estampado tartán rojo, azul marino con solapas blancas, negro o colores Yves como fucsia, púrpura o verde esmeralda. Pantalones de látex, faldas midi de cuero con abertura, bermudas de piel y vestidos inspirados en los de Versace de la temporada anterior, cambiando el neón por el negro. Blusas con lazada que se unían a corsés de encaje y abrigos furry de colores. Un desfile totalmente diferente en donde se tenía en todo momento presente al creador de la firma.

Un conjunto blusa pantalón, pero con encanto Chloé. Los pantalones son rectos y anchos, con un cinturón ceñido a la cintura. La blusa tiene una imagen que adorna todo el pecho y luego las camisas blancas lisas, sin el dibujo. El cuello termina en punta y adorna la camisa para lucir la misma con más facilidad.

Chloé: Natacha Rawsay-Levi utiliza los cinturones para centrarse en la figura femenina y en la fuerza que tiene el cuerpo de la mujer. Se centra en el minimalismo de los años 70, trajes sastre, vestidos midi, pantalones anchos de cintura alta, cuadros, Paisley y flores. Todo esto, inspirándose en creaciones de la artista Rita Ackermann para estamparlos en sus camisas y vestidos. Decorando la pasarela con esculturas de tótems dorados de Morion Verboom y usando la banda sonora de Miarianne Faithfull.

En este vestido observamos a qué tipo de reinvención se ha querido referir J. W. Anderson en Loewe. Un vestido a dos piezas: falda tableada en horizontal y una camisa con doble abotonadura. El cuello por otro lado, no cierra en pico, sino que es abierto acabando en recto.

Loewe: J. W. Anderson después de deslumbrarnos en la Semana de la Moda de Londres, con la firma española tampoco decepciona. Y es por eso por lo que mantiene sus ideales. Tal es así que si este diseñador nos ha demostrado mil y una veces que le encanta el arte, en sus desfiles lo reivindica igual y crea una colección dedicada a todas aquellas personas que les encanta el arte, reinventando los estilos de los trajes de las mujeres: nuevas siluetas y prendas con referencias históricas. Volúmenes, estampados coleadoscópicos, patrones asimétricos y juegos de volúmenes que se convertían en objeto de deseo.

La inspiración burguesa estaba presente en todos los trajes de la pasarela. En este, vemos el adorno del cuello y la abotonadura, el cinturón fino adornando la cintura y las medias negras transparentes. Además, el largo de la falda no es ni corto ni largo, sino en su justa medida para considerarlo elegante.

Celine: Heidi Sliwane, por otro lado si el resto de diseñadores quisieron dedicárselo al poder femenino de los cuerpos de las mujeres, ella decidió brindárselo a su madre con códigos de vestimenta de la burguesía de 1970, en estado puro y sin ningún detalle moderno. Túnicas con incrustación de oro sobre pantalones, maxi faldas de terciopelo bordados con hojas de oro y plata, vestidos de noche finos y simples y un toque unisex y con aire rockstar, dedicado a su etapa en Saint Laurent.

Los colores de los Juegos Olímpicos están presentes en todo el desfile, tanto en la decoración como en el traje. El mismo, es una falda larga tableada y un jersey con ninguna decoración, solamente un detalle en marrón en el cuello. Combinado así con las botas altas que calza.

Hermés: Nadège Vanhee-Cybulski prefiere la ropa sport, sin modernidades ni decoraciones artificiales, sólo lo esencial y funcional. Todo ello dedicado a los Juegos Olímpicos que se celebrarán este año, poniendo sus colores en el centro del desfile. Combinándolo con gabardinas, polos largos que formaban vestidos, prendas de piel y guateadas, honrando la tradición del cuero de la firma.

Atuendo completamente en negro. Gabardina de cuero, pantalones traje y jersey de cuello lato. Como accesorio, unos botines en negro guateados perfectos para usar en época de lluvia y charcos, como podemos ver en la imagen, y unas gafas de sol oscuras que cubren el rostro.

Balenciaga: Demna Gvasalia coloca en el centro de su desfile el cambio climático y el coronavirus, decorando la pasarela de agua y el techo con imágenes de un cielo lleno de truenos y de tormenta. Una colección dedicada al negro, minimalismo, religión y la vestimenta sacerdotal que veía en su infancia en Georgia. Sotanes, trajes sastre de hombros puntiagudos, equiparaciones de fútbol, trajes de motor, cuerpos-vestidos satinados acompañados con leggins (un complemento que no podremos olvidarnos esta temporada primavera/verano 2020 en nuestros armarios)

Vestido inspirado en los años 60 y 70, en forma de malla de la armada. Un abrigo que se puede lucir en cualquier momento del año, con detalles en bordados que se convierten en el centro del traje.

Paco Rabanne: decide vestir su particular armada con malla, tomando como referencias los vestidos originales de los años 60 y 70, convirtiéndolos en algo totalmente diferentes y ponibles. Combinándolo con chaquetas de estilo militar pulcramente cortadas y bordadas junto con vestidos de flores y detalles de encaje.

Un vestido de color rojo Valentino, con un bolso en forma de flor como accesorio en tono beige y como zapatos, no calza a la modelo con unos tacones, sino con unas botas militares en negro.

Valentino: Pierpaolo Piccioli sucumbió a los colores de temporada con el negro y el rojo Valentino, contrastado con estampados y grandes coloridos. Todo ello, adornaba los cuerpos «reales» de mujeres de todo tipo de tallas, incluso trans. Estas modelos desfilaban con gabardinas de piel o tul, además de vestidos románticos con flores bordadas, tul, transparencias y lentejuelas.

En este traje contemplamos el minimalismo y la sastrería de los trajes que tanto ha caracterizado al desfile de Givenchy. Traje y chaqueta ancha, sin ninguna camisa, ni jersey debajo, sólo la chaqueta. De accesorio vemos los guantes largos y el bolso-cartera de piel.

Givenchy: Clare Waight Keller se puso de acuerdo con los demás diseñadores para escoger los colores de la próxima temporada: el negro, el blanco y el rojo. Cambió su aire hippie por el minimalismo y la sastrería a base de chaquetas de hombros marcados con mangas ligeras, los estampados de punto, de raya y, como no, de cuadros también. Para la noche, reservó las plumas, los flecos y los plumetti. Y en cuanto a los accesorios, optó por los grandes tamaños: Pamelas negras y guantes largos.

Queriendo reivindicar la moda sostenible, optar por escoger colores sutiles y suaves, como el blanco. Gabardinas grandes y anchas, acompañado de un bolso-cartera del mismo color. Lo único que rompe la monotonía de éste, es el detalle del negro en los botines.

Stella McCartney: Una diseñadora más, volvió a reivindicar la moda sostenible y la importancia de este sector de la industria de la moda está teniendo por el cambio climático. Ella lo centró todo en la bienvenida, animales como conejos o vacas recibían a los invitados del desfile conduciéndolos hasta su asiento para regalarles así un pequeño árbol, con la intención de reducir el dióxido de carbono que todo su desfile iba a provocar. Lleva desde 2001 sin usar pieles de animales y desde entonces su crecimiento con el uso de materiales como el cuero vegano no ha parado ni de crecer ni de usar en prendas como gabardinas cortadas a láser. Agregó además estampados y bordados conservando las siluetas relajadas.

Aquí podemos ver una combinación de tejido vaquero con camisa lisa. Un traje bicolor que acompaña con collares y bolsos en forma de arnés. Todo ello ceñido al cuerpo femenino y demostrando la fuerza y poder de la figura femenina.

Alexander McQueen: las mujeres guerreras de McQueen se reivindican con la diversidad de las tallas. Construye retails sobre la pasarela de vestidos que combinaban cuadros con la piel o trajes estampados geométricos y rayas. Prendas de cuero y arneses convertidos en joyas con el torso de las modelos.

Aquí podemos ver un vestido con aire deportivo corto, abrigado por una chaqueta sin cuello, con estampado a cuadros grises y un cuello blanco y negro. En cuanto a los botines, son de estilo futuristas con una triple combinación de colores: el negro, el rojo y el blanco. Poco tacón y de punta cuadrada.

Louis Vouiton: un telón de fondo de 200 cantantes corales vestidos con atuendos históricos del siglo XV, ambientaban el desfile de Nicolas Ghwequière. Este año será el co-anfitrión de la Gala del Met en mayo, y quiso dar una continuidad en su desfile de París en cuanto al tema: la moda y el tiempo. Un contraste entre la decoración del pasado y modelos futuristas con un toque de ciencia ficción. Diseños deportivos (como los de Hermés) que mira hacia el presente y el gusto por vestir cómodo, mezclados con aires burgueses (que recordaban al desfile de Celine). Pero también hubo una mirada hacia la tradición española, con chaquetas inspiradas en los taurinos combinados con pantalones de motor.

Falda de cuero negra larga hasta los tobillos y de cintura alta. La camisa de estilo marinero y con un cuello recto, con apariencia redondeado por un collar. Los colores predominantes son el blanco, el azul marino y el negro. Los zapatos rojos rompen los colores elegantes del conjunto.

Miu Miu: mientras el resto de firmas de lujo optaban por buscar la comodidad de las prendas para el día a día de las mujeres, y buscando su poder a través a las mismas, la diseñadora italiana busca la perfección y el «punta en blanco» de los trajes. Ropa vintage y romántica, con vestidos de corte imperio llenos de bordados y pedrería, blusas con transparencias y abrigos extra largos. Además, diferenciándose del resto de firmas, invitó a la actriz Storm Reid de la serie «Euphoria» para vestirla con un vestido de satén un abrigo twee y a la cantante Rita Ora que salió irreconocible a la pasarela con un peinado de los años 40 lleno de glamour.

Las modelos salían o bien individualmente o por parejas o formando un trío como en la derecha. Bien completando los conjuntos de diferentes maneras o con trajes opuestos. Pantalones cortos, medias con topitos y chaquetas largas hasta los tobillos, fueron la combinación idónea para las nuevas y modernas mosqueteras.

Chanel: «Hay romanticismo pero sin florituras, hay emociones pero sin lujos». Este ha sido el eje central de Virgine Viard para su colección en blanco y negro, con un papel predominante del minimalismo, realzado por el barroquismo de las joyas de la casa. El tema de este desfile ha sido la hípica y los caballos de carreras. Botas mosqueteros, camisas con chorreras, faldas midi y con volantes, multitud de chaquetas y hasta casacas, sin olvidarnos del tweed. La sencillez predominó en todo el desfile, y por supuesto, la reinvención de las mosqueteros modernas.

Sin duda dejamos las Semanas de la Moda atrás con un amargo sabor de boca, especialmente por la expansión del Coronavirus pro el mundo. Pero también nos llevamos nuevas ideas para combinar en nuestro día a día, y prendas para nuestra Whist List.

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