El desfile de Agatha Ruiz de la Prada una vez más fue una fiesta. La música y los colores inundaron los asientos de los asistentes al desfile. Una combinación de colores con música muy cañera.
Mientras los asistentes iban sentándose en los asientos, la alfombra naranja cubierta por un plástico llamaba la atención. No dudaba nadie de que iba a ser «la bomba». Sobre todo, por cómo empezó. El desfile se lo dedicó a su mano derecha que recientemente había fallecido y pidiendo un minuto de silencio por ella. El minuto acabó con el comienzo de una música estridente de discoteca, que daba ganas de levantarse para ponerse a bailar. Salió la primera modelo con grandes tacones, altos y mucha plataforma, de color azul marino con estrellas. Es en ese momento cuando piensas, esto será increíble.
No olvidar también de que desfiló al final con Mila Ximénez. Uno de sus grandes apoyos. Le diseño el traje que llevó expresamente para ella con su nombre en grandes letras. Ella prefirió unos zapatos más bajitos y simples. Y aunque fuese con timidez, ella confesó que procuraba no caerse. Pero lo hizo de diez.
Colores vivos y grandes estampados, ya no sólo sus míticos corazones (que también lucían las modelos en la cara pintados), sino también letras y nombres en todas las camisetas. Las prendas eran anchas, nada ajustado al cuerpo salvo los pantalones. Muy fluido y divertido. Además eran XXL, y sólo sabías lo que ponía en la camiseta cuando abrías los brazos y veías que esa camiseta es en realidad un cuadrado echo vestido. Magnífico.


Mi parte favorita fue cuando desfilaron los vestidos de fiesta. Eran algo más fuera de Agatha, pero mentían su esencia, ya no sólo por los zapatos, sino también por lo que brillaba. Trajes con chaqueta en escote en V y pantalones ajustados terminados en una forma de campana sutil. Un vestido dorado que sólo se ceñía a la cintura con un cinturón fino y otro vestido algo más ajustado de color rojo.


No sólo volvió a triunfar en la pasarela, sino fuera de ella también. Volvió a dejar claro que romper las normas es estilo y es tener personalidad. No deja de sorprender a nadie. Sus grandes vibraciones al acabar el desfile fueron favorecedoras y siendo ella misma consigue crear colecciones como la de la temporada fall-winter 20/21. Tal es así, que los cafcanes que se pudieron ver, saldrán a la venta en tienda en una colección mucho más sorprendente. Ya estoy deseando hacerme con uno.